EL CHIGÜIRE EN SEMANA SANTA: ENTRE EL PECADO Y EL DISFRUTE

La ingesta de chigüire durante los días de Semana Santa —su supuesto carácter pecaminoso y la alegada indulgencia papal que permitiría su consumo— se encuentra envuelta en historias y leyendas tan curiosas como difíciles de verificar.

Se trata de un tema recurrente en estas fechas sagradas, no solo por el debate moral que suscita, sino también por su arraigo como práctica culinaria en nuestra tradición criolla, donde ocupa un lugar distintivo como expresión de identidad cultural y gastronómica.

¿Que es el Chigüire?

El chigüire, conocido científicamente como Hydrochoerus hydrochaeris, es un roedor originario de América, particularmente de Centro y Sudamérica. Se encuentra emparentado con especies como el picure, la lapa y el acure. Su dieta se compone fundamentalmente de pastos y vegetación acuática o semiacuática, y habita en esteros, ríos y lagunas, con la singular capacidad de desenvolverse tanto en tierra como en el agua.

Esta dualidad ha sido, precisamente, uno de los elementos que históricamente ha alimentado la discusión sobre su consumo en tiempos de abstinencia religiosa. Considerado el roedor más grande del mundo, puede alcanzar hasta 65 kilogramos y se distribuye en las sabanas inundables de Venezuela, Colombia y los pantanos de Brasil. También es conocido como capibara, carpincho, chigüiro, ronsoco o piropiro.

Con frecuencia, el chigüire es confundido con el castor, especie originaria de Norteamérica. Aunque presentan diferencias notables —especialmente en la cola y la piel—, comparten ciertas similitudes: ambos son roedores y poseen hábitos semiacuáticos. Esta semejanza ha dado pie a interpretaciones similares en torno a su consumo durante la Cuaresma, particularmente en relación con la posibilidad de considerarlos como “peces” a efectos religiosos.

¿Realmente existió una bula papal para comer chigüire?

En Venezuela, no existe evidencia documental concluyente que confirme la existencia de una bula papal que autorice el consumo de chigüire durante la Semana Santa. Se ha especulado que misioneros jesuitas, entre los siglos XVI y XVIII, habrían gestionado alguna forma de dispensa ante autoridades eclesiásticas en Roma. También se menciona, en algunas referencias del siglo XVIII, que el presbítero Pedro Palacios y Sojo —conocido como el “Padre Sojo” y tío abuelo del Libertador Simón Bolívar— habría solicitado permiso para su consumo, ante la prohibición de carne y las necesidades de los feligreses.

Más allá de la tradición religiosa, el consumo de chigüire en esta época del año también ha estado vinculado a prácticas económicas. Durante largo tiempo, los ganaderos llaneros promovieron su caza bajo la creencia de que transmitía enfermedades al ganado. La temporada de caza coincidía con los meses de febrero y marzo, lo que permitía que su carne, conservada en salazón, estuviese disponible para su comercialización durante la Semana Santa.

Es un «pez» y se puede comer en Semana Santa

Un caso similar se documenta en Canadá durante el siglo XVII, donde el castor fue objeto de una interpretación particular por parte de autoridades eclesiásticas. Ante la prohibición del consumo de carne en Cuaresma, el obispo de Quebec, François de Laval, solicitó orientación a sus superiores en París. Estos, considerando la cola escamosa y achatada del animal y su vida entre el agua y la tierra, lo clasificaron como “pez”, permitiendo así su consumo. Esta decisión fue igual catalogada como tal, según una publicación de 1760, por el Colegio de Médicos de
París y la Facultad de Teología.

En tiempos más recientes, se conoce una autorización otorgada en 2010 por la Arquidiócesis de Nueva Orleans, en Estados Unidos, que permitió el consumo de carne de caimán durante la Cuaresma, al considerarlo dentro de la categoría de animales acuáticos, siempre que los fieles pertenecieran a dicha diócesis. Este caso refuerza la idea de que tales dispensas corresponden más bien a la autoridad episcopal que a una disposición papal universal.

El Chigüire en la cultura Venezolana

El chigüire no solo forma parte de la gastronomía tradicional, sino también del imaginario popular venezolano. Su nombre se emplea en expresiones coloquiales para describir a una persona ingenua o dócil: “Eres medio chigüire” o “ese es tremendo chigüire”. Asimismo, aparece en manifestaciones culturales como la zarzuela Alma Llanera (1914), con libreto de Rafael Bolívar Coronado y música de Pedro Elías Gutiérrez, donde se escucha la frase: «¡Caramba contigo! ¡Te has puesto más seco que un tasajo de chigüire en Semana Santa!».

Desde el punto de vista normativo, el Código de Derecho Canónico establece en su canon 1251 que «todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse abstinencia de carne, o de otros alimentos que determine la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se observarán el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo». A la luz de esta disposición, resulta más plausible que las autorizaciones para el consumo de chigüire —así como del castor— hayan emanado de autoridades episcopales locales, y no de una bula papal.

Así, entre la tradición, la necesidad y la interpretación religiosa, el chigüire se mantiene como un símbolo gastronómico de la Semana Santa venezolana: un“pecado” sabroso que, entre historia y leyenda, sigue invitando tanto al debate como al disfrute.

Ivan Dario Sabatino Pizzolante
@gastroencuentro

Un comentario

  1. Excelente trabajo.Los disfruto plenamente.Excelente mision de mantener la cultura gastronomica Venezolana y
    Transmitirlo a las nuevas generaciones.
    Cuando quieras esperamos tu receta del piscillo del chigüire previo «desalao»GRACIAS.

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