SABORES DE LA MEMORIA

Desde el lunes 9 hasta el viernes 13 de febrero, publiqué cinco crónicas donde narro vivencias de la historia de mi abuela Petra Celestina Salazar Velásquez, en un contexto de los años sesenta del siglo pasado, tomando la gastronomía y la cocina insular neoespartana como la referencia central de la narración.

Utilizo mi memoria gastronómica, como herramienta para reconstruir la historia personal de mi abuela y sus vivencias para acceder a la alimentación de la familia: desayuno, almuerzo y cena, en un tiempo donde la situación del insular era bastante precario.

La comida y todo lo que gira a su alrededor, opera como un potente anclaje sensorial y cultural para la rememoración de historias de vida, uniendo sabores, olores y texturas con emociones y recuerdos específicos. Los alimentos reviven experiencias pasadas, contextos sociales y el sentido de identidad, convirtiéndose en un puente entre la memoria biográfica, el entorno y las tradiciones familiares.

Los hábitos, prácticas y costumbres alimentarios tempranos forjan patrones que perduran toda la vida, y la comida de la infancia a menudo actúa como detonante de recuerdos de los primeros años; un olor, un sabor, son evidencia que los recuerdos representan los saberes culinarios que persisten en el tiempo, ya que implican relaciones de afecto, a medida que se envejecemos.

Los recuerdos ligados a la alimentación suelen estar profundamente vinculados a sentimientos de nostalgia, añoranza, ganas de estar presente en esos instantes, y se convierten en principios fundamentales en la construcción del relato de vida, porque esos sabores y esas aromas específicas, activan tu memoria y te transportan a escenarios pasados, que fueron afines a la cotidianidad.

Nuestras tradiciones alimentarias y modos de preparación definen la identidad insular neoespartana, donde se reflejan todo el entorno social, las vivencias de la época, el modo de vida individual y colectiva con una fuerte incidencia en cada historia personal.

Al rememorar nuestra historia de vida utilizando la alimentación como recurso, mantenemos nuestro arraigo, y más nadie nos la puede contar, es individual y vinculante con nuestro lugar de origen. SEGUIMOS.

Verni Salazar, 27/02/2026

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *